República bolivariana de Venezuela
Ministerio de educación superior
Universidad pedagógica experimental libertador
Instituto de mejoramiento profesional del magisterio
Mantecal-Extensión Apure.
“RELACIONAL EL DESEMPEÑO ORGANIZACIÓN EN LA INTELIGENCIA EMOCIONAL DEL GERENTE EDUCATIVO Y TOMA DE DECISIONES EN EDUCACIÓN BÁSICA PRIMARIA.
Tutor:
Msc. Yamira Ruiz
Maestrante:
Carolina Requena
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Mejorar la calidad de la educación constituye un ideal para los países del mundo entero. Por este ideal, trabajan con perseverancia, con el propósito de emerger de las situaciones de subdesarrollo en que se encuentran. En los países a nivel mundial como Colombia, Perú, Brasil fundamentan la educación como base para superarse y desarrollarse de manera satisfactoria, siendo la educación de la nueva generación una labor compleja y sutil de ingeniería humana y formar el carácter, la inteligencia y la personalidad de las nuevas generaciones, de modo que se integran en la coyuntura de la vida social como factores positivos de bienestar, de mejoría, de progreso humano y por ende el desarrollo del país. Al respecto, Goleman, D. (2009), refiere:
La inteligencia emocional no ofrece puntualmente ninguna preparación para los trastornos o las oportunidades que acarrean la vida. Sin embargo, aunque un coeficiente intelectual elevado no es garantía de prosperidad, prestigio ni felicidad en la vida; la escuela y la cultura se concentran en las habilidades académicas e ignoran la inteligencia emocional, un conjunto de rasgos que algunos podrían llamar carácter que también tienen una enorme importancia para nuestro (sir) destino personal. (p. 56).
En este sentido, el autor describe que el individuo dentro de la educación en algunos casos no es preparado para enfrentar las emociones y crisis que pueden surgir dentro del trastorno de los sentimientos de la persona, ya que solo se le prepara para el conocimiento e integralidades del saber, dejando a un lado el valor de los sentimientos y emociones que posee, los cuales pueden congeniar en un enlace entre el ser interno y el entono exterior donde se desenvuelve los individuos.
Para Cooper, R y Sawaf, A (2013), existen factores fundamentales a través de la inteligencia emocional, que pueden minimizar y controlar los estados de ánimos de las emociones, impulsados, reacciones, actitudes ante situaciones presentadas en la vida cotidiana y en este caso, en el ámbito educativo. En esta circunstancia, la inteligencia emocional es considerada como una herramienta para modificar y manejar el comportamiento interno de cada individuo, generando resultados positivos en el desempeño, personas proactivas y productivas a la sociedad, a su propia vida; aunque dentro de las organizaciones educativa estas contribuyen a otorgar mayores posibilidades y estrategias para la solución de conflictos influyendo positivamente.
Asimismo, la inteligencia emocional se puede abordar para diferentes cambios o transformaciones, ya que esta ayuda a mejorar dos aspectos esenciales que están intrínseco en el ser humano; como las relaciones interpersonales, promoviendo un clima sociolaboral en las instituciones, a través de actividades de reconocimiento de ventajas intrapersonales, como la valoración de la autoestima de los integrantes de las instituciones u organizaciones, la motivación de los logros y progresos en el campo laboral y personal, mediante la asertiva comunicación organizacional.
En este sentido, en América Latina, se ha podido corroborar que al utilizar y aplicar estrategias para que se desarrollen el uso de la inteligencia de las emociones en forma intencional, se ha propiciado el hacer que las emociones trabajen para el individuo, ya que se ha comprobado que estas ayudan a guiar el comportamiento de los individuos y a mejorar los resultados que obtienen en la aplicabilidad laboral y personal de la inteligencia emocional.
En atención a estos señalamientos para Uzcategui, L (2015), plantea la “inteligencia emocional como otro canal para el aprendizaje diferente a la experiencia emocional. Es un diseño para poder adquirir emociones elaboradas autónomas, con algún margen de seguridad operativa” (p.41). Es evidente que la inteligencia emocional abarca cualidades como la comprensión de las propias emociones, la capacidad de saber ponerse en el lugar de otras personas y la capacidad de conducir las emociones de forma que mejore la calidad de vida.
Visto de esta manera, es claro que dentro de las instituciones educativas es indispensable poner en práctica la inteligencia emocional, ya que en este ambiente laboral se propician innumerables cambios, donde se requiere la aplicabilidad de herramientas que fomenten el crecimiento y comprensión de las variadas situaciones que en la institución se desarrollan.
Así mismo, Goleman, D (2013), define la inteligencia emocional, como la capacidad del individuo de manejar y controlar un conjunto de emociones, para guiar el comportamiento y así lograr los objetivos. En consecuencia, cada vez son más los gerentes de las instituciones de educación que deberían poseer esta habilidad, formando parte de un componente vital para la filosofía de la gerencia, donde no se compite con productos, sino con un buen uso de los individuos.
En este sentido, la educación se enmarca dentro de una concepción, la cual refleja o integra el dinamismo de los conocimientos, toma de decisiones, realidades y circunstancias de los gerentes educativos para la adquisición de nuevos saberes, el desarrollo de las múltiples inteligencias (incluida la emocional) y el de las habilidades que contribuyan al mayor uso de sus potencialidades, formándose como personas aceptando y sustituyendo los viejos paradigmas por los nuevos.
Es por ello, que las innovaciones en el campo educativo son innumerables y solo se concretaran si gerentes, docentes, comunidad, padres y representantes de las instituciones educativas participan activamente en la toma de decisiones produciendo acciones donde estas mismas implican el éxito de la participación de los actores del quehacer educativo.
Por tanto, la toma de decisiones debe ser canalizada para que estas puedan lograr el objetivo establecido para darle respuesta a los conflictos, esta técnica en el gerente educativo fortalecerá las soluciones que plantea dentro de las problemáticas que se puedan suscitar en las instituciones si considera la identificación de este, así como la acumulación de información para luego elegir la mejor opción, logrando el proporcionar la mejor decisión que pueda aplicar, todo esto para al final convertirse en una toma de decisiones asertiva.
En este sentido, los cambios que actualmente se están presentando como el desarrollo acelerado de la tecnología, la ciencia, en las sociedades y otros, afectan de manera directa el modo y contexto donde se gestan los aprendizajes, concebidos como actividades personales, reflexivos y sistemáticos; estos aprendizajes procuran un dominio mayor sobre la cultura y sobre los problemas vitales del individuo, exigiendo a los gerentes educativos la aceptación de cambios de nuevos paradigmas, para una mayor eficacia en la toma de decisiones y soluciones de conflictos, en las relaciones sociales dentro de la organización educativa.
De este modo, el estudio abarcara a todos los gerentes educativos de las Instituciones de ducación Básica Primaria, cuya función es cumplir con lo establecido en las leyes, normas y lineamientos del Ministerio del Poder Popular para la Educación, garantizando el desarrollo de los diferentes programas educativos y desarrollar buena relación con el resto de las personas que rodean la comunidad educativa, bajo toma de decisiones asertivas.
Partiendo de lo expresado, representa para los gerentes de toda institución educativa relacionarse con una gran diversidad de personas con temperamentos, culturas, religiones, entre otras; incluyendo a los docentes, alumnos, representantes y demás personajes involucradas en el ámbito educativo. Donde estos gerentes requieren estar dotados de inteligencia emocional para poder reconocer, manejar sus emociones, tomar decisiones, conocer los sentimientos de las demás personas, cuando en la jornada diaria se presentan situaciones que ponen a prueba actividades personales de autocontrol, los estados de ánimo o la sensibilidad de estos gerentes hacia sus propios sentimientos y los de los demás, tener un nivel de toma de decisiones optimo, sobre todo la fuerza de voluntad, ayudan a desarrollar resoluciones de conflictos, en toda la organización educativa.
En este sentido, Guzmán, C (2010), señala que se puede expresar, si los gerentes de instituciones de educación estuvieran dotados de un nivel de inteligencia emocional, se podría manejar con mayor eficacia los conflictos dentro de esta, empleando estrategias y técnicas como la toma de decisión; para desarrollar estas capacidades emocionales y sociales en los docentes además en directores vinculados con la institución, estimulándose así a desarrollar actividades creativas, a mejorar el ámbito familiar, para formar estudiantes emocionalmente sanos y estos sean a su vez unos adultos responsables, atentos y productivos para el país.
Sin embargo, en las instituciones educativas primarias se presentan una serie de dificultades tanto para los gerentes como para los docentes, ya que en muchos casos los directivos toman decisiones inadecuadas que fomentan la disparidad y aumentan el conflicto, evidenciando así que no utilizan la comunicación asertiva, ni mucho menos la identificación del problema y recolección de información para luego abordarlo de forma más concreta la situación planteada, en este sentido, en conversaciones y observaciones realizadas con los docentes de diferentes planteles educativos del parroquia Mantecal del Municipio Muñoz del Estado Apure, estos manifiestan que existe una debilidad en la comunicación interpersonal, poco autoconocimiento de cómo manejar conflictos, desmotivación por parte del directivo hacia los docentes, implementación inadecuada de los procesos de toma de decisiones.
Objetivo General
Determinar el desempeño en la organización inteligencia emocional del gerente educativo y toma de decisiones en educación básica primaria.
Objetivos Específicos
Identificar los tipos de inteligencia emocional del gerente educativo en educación básica primaria.
Describir las aptitudes básicas de la inteligencia emocional del gerente educativo en educación básica primaria.
Identificar los tipos de toma de decisiones del gerente educativo en educación básica primaria.
Caracterizar los procesos en la toma de decisiones del gerente educativo en educación básica primaria.
Establecer el grado de relación entre inteligencia emocional del gerente educativo y toma de decisiones en educación básica primaria.
JUSTIFICACIÓN
Dentro de este marco la justificación según Hernández, R. Fernández, C y Baptista, P. (2010), señala el para qué y/o porque del estudio de la investigación exponiendo sus razones. Por medio de la justificación debemos demostrar que el estudio es necesario e importante (p.39). De allí, que toda investigación debe estar justificada, ya que se describe cual es el propósito principal que quiere lograr el investigador.
Por consiguiente, el presente estudio tiene como objetivo determinar la relación entre inteligencia emocional del gerente educativo y toma de decisiones en educación básica primaria, se podrá conocer, la efectividad e importancia del buen desempeño de los gerentes en la ejecución de sus funciones educativas, así como, reforzar el mejoramiento profesional e institucional, motivando las relaciones interpersonales y búsqueda de soluciones a problemáticas existenciales del entorno, a través de la toma de decisiones, es decir que sus interacciones sean a favor del desarrollo de sus potencialidades, especialmente en lo relacionado con su adaptación al proceso de innovación y cambios educativos.
La inteligencia emocional y toma de decisión, vienen a ser un instrumento estratégico dentro de cualquier institución, el cual ejerce influencia en las operaciones necesarias para ejecutar metas de desarrollo de largo y mediano plazo en materia educativa; ya que para toda organización es de transcendental importancia el buen desempeño de los gerentes y a su vez de los docentes, pues a estos les corresponde ejecutar diferentes estrategias y técnicas para garantizar una verdadera gestión organizativa de calidad.
En este caso, la pertinencia y viabilidad del estudio repercute en los aportes que a nivel teórico, práctico, metodológico, social brinda. Partiendo de esta idea, se comprende que esta investigación es de gran relevancia teórica, porque el estudio se inicia con un análisis de la concepción de eficacia, para llevarlo al plano de la utilidad en la inteligencia emocional, con la finalidad de orientar a los directores acerca de cómo los procesos de toma de decisiones establecen acciones dirigidas a incrementar o guiar el nivel de desempeño y actitud que deben adoptar por la superioridad de la calidad educativa.
Dentro de esta perspectiva, se puede decir, que esta investigación tiene gran relevancia práctica, porque la misma establece la influencia de la inteligencia emocional en la toma de decisiones en directores y docentes de educación básica primaria; teoría ésta que puede ser utilizada por los directivos y docentes para fomentar un adecuado desarrollo de sus potencialidades, hábitos, habilidades y conocimientos, los cuales serian útil como base para otras investigaciones en torno a la inteligencia emocional y toma de decisiones. Por ende, servirá de base para evidenciar la realidad de las variables en el contexto social y lograr la participación de sus integrantes.
Así mismo, desde el carácter metodológico, presenta un diseño descriptivo que permite mostrar las técnicas y procedimientos utilizados para establecer la relación de la inteligencia emocional y toma de decisiones en gerentes de educación básica primaria, debido que los resultados obtenidos posteriormente servirán de apoyo a futuras investigaciones, proporcionando orientaciones, mejorando el análisis en la inteligencia emocional y toma de decisiones; por medio de la construcción de una encuesta tipo cuestionario, el cual será validado mediante la técnica de experto, para posteriormente determinar su confiabilidad.
Desde el punto de vista social, aporta una herramienta teórica que contribuirá en la formación de ciudadanos adecuadamente desarrollados para insertarse en una sociedad que cada día exige más conocimientos por los cambios constantes que se desarrollan según las necesidades y el entorno donde se desenvuelven los educandos de forma diaria.
Bases Teóricas
Las bases teóricas constituyen la teoría que según Hernández, R Fernández, C y Baptista, P (2006) “...es un conjunto de constructos (conceptos), definiciones y proposiciones relacionadas entre sí, que presentan un punto de vista sistemático de fenómenos especificando relaciones entre variables, con el objeto de explicar y predecir los fenómenos.” (p.40).
En este sentido, la teoría describe, explica y predice el fenómeno, contexto, evento o hecho al que se refiere; además, organiza el conocimiento al respecto y orienta la investigación que se lleva a cabo sobre éste. A continuación, se describen los fundamentos en estudio: Inteligencia Emocional y Toma de Decisiones a manera de contextualizarlas de acuerdo a los objetivos propuestos en la investigación.
Por consiguiente, cabe destacar que el fundamento teórico de la variable ha sido construido sobre la base de los planteamientos presentados por diferentes autores en concordancia con los objetivos del estudio y la realidad de su contexto, por tanto se inicia esta sección con la definición de la Inteligencia Emocional dadas por los distintos autores consultados.
Inteligencia Emocional
En el siglo XX, comenzaron los estudios sobre la inteligencia emocional, donde empiezan a surgir hipótesis con base a investigaciones realizadas sobre este tema. Esta inteligencia se comienza a desarrollar desde que el individuo nace, creando habilidades y características que lo determinan, tales como: ser capaz de motivarse, persistir frente a las decepciones, controlar el impulso, demorar la gratificación, regular el humor, evitar que los trastornos disminuyan la capacidad de pensar, mostrar empatía y abrigar esperanza.
Según Goleman. D. (2012), la inteligencia emocional, “determina la capacidad para aprender los rudimentos del autocontrol y similares, la competencia emocional se refiere al grado de dominio de esas habilidades de un modo que se refleja en el ámbito laboral” (p.19). La inteligencia emocional, al final debe perseguir la paz interior y la felicidad. Porque lo único que determina la felicidad son las emociones, y si estas emociones están geniales, la vida irá genial. Si las emociones van fatal, la percepción de la vida será depresiva, y de fracaso.
Por consiguiente, la inteligencia emocional no necesariamente se emplea para determinar el coeficiente intelectual en un sujeto, o determinar el grado de emoción de este; sino es el que conoce sus emociones y sabe canalizarla, expresarla y usarla adecuadamente, así como el manejar sus impulsos en una forma correcta y poder interactuar con los que tiene a su alrededor.
En cuanto, a la capacidad que la inteligencia emocional propicia en el individuo del poder percibir, sentir las emociones que pueden invadir al ser humano para lograr alcanzas las metas que desea lograra, estas emociones se conjugan con el valor de las habilidades que este posee, construyendo un solo núcleo de emociones y destrezas que permití obtener la energía que la persona debe tener para desarrollar su potencial.
En tal sentido, Cooper. R y Sawaf. A. (2010), define la inteligencia como “la capacidad de sentir, entender y aplicar eficazmente el poder y la agudeza de las emociones como fuente de energía humana, información, conexión e influencia” (p.78). Es decir, la inteligencia emocional no se alcanza solo con tener sensaciones, los individuos deben comprender que para alcanzar el éxito, no basta la excelencia intelectual ni la capacidad técnica, deben aprender a reconocer y a valorar las habilidades trabajando diariamente para obtener energías positivas en su vida cotidiana y en su trabajo, logrando de esta manera lo propuesto.
En este sentido, es preciso reconocer el estado de equilibrio emocional que debe poseer una individuo para aceptar y reconocer sus emociones, reflexionar sobre el patrón de conducta que se asume cuando de forma conciente, se pretende asumir actitudes contrarias al bienestar y equilibrio emocional, propiciando un cambio en la personalidad de cada sujeto.
Controlar las emociones para el propio bienestar y conseguir la inteligencia emocional es lo que va a permitir realmente vivir una vida con mayor confianza y seguridad. Muchas personas se engañan al pensar que altos coeficientes intelectuales, esos que se determinan mediante los test, o el éxito en los negocios dan el rótulo de seguro de sí mismo, y con ese hecho ya creen que es suficiente para sentirse realizado; esa es una falsa percepción de las cosas.
Según Goleman, D. (2009), la inteligencia emocional no significa ser simpático, tampoco no significa dar rienda suelta a los sentimientos, sacar todo afuera, por el contrario significa, manejar de la manera correcta los sentimientos, en tal sentido, expresarlos adecuadamente y con efectividad, permitiendo que las personas trabajen juntas, sin roces y en busca de una meta común. (p. 95).
En tal sentido, el mismo autor define la inteligencia emocional como la capacidad de reconocer los propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros mismo y en nuestras relaciones, es decir, la inteligencia emocional no se alcanza solo con tener sensaciones, los individuos deben comprender que para alcanzar el éxito, no basta la excelencia intelectual ni la capacidad técnica, deben aprender a reconocer y a valorar las habilidades trabajando diariamente para obtener energías positivas en su vida cotidiana y en su trabajo, logrando de esta manera lo propuesto.
En atención a las anteriores consideraciones, se puede decir que la inteligencia emocional es una capacidad que tiene o puede desarrollar el individuo para crear resultados positivos en sus relaciones consigo mismo y con los demás; relacionándolo de manera que se identifique, utilicen y administren las emociones, representando un salto sumamente significativo en los ámbitos de la comprensión de la conducta humana.
Por su parte Weisinger, H. (2009), define la inteligencia emocional como “el uso inteligente de las emociones: de forma intencional, hacemos que nuestras emociones trabajen para nosotros, utilizándolas con el fin de que nos ayuden a guiar nuestros comportamientos y a pesar de la manera que mejoren nuestros resultados” (p.321).
En atención al autor anterior, de puede decir que la inteligencia emocional es la capacidad que puede desarrollar la persona para crea óptimos resultados de las interrelaciones de si mismo y hacia los demás; esta ligada a los sentimientos, emociones que el individuo tiene en la comprensión de la conducta la cual es cambiante dependiendo del animo que este posee en determinadas situaciones o conflictos.
Tipos de Inteligencia Emocional
Existen personas que tienen éxito en sus carreras y tienen problemas en otros aspectos de su vida, no son capaces de manejarlos adecuadamente porque sus emociones se desbordan. Se podrían poner muchos ejemplos de personas que son brillantes en los negocios, sus carreras, y que sin embargo a nivel familiar o de pareja son totalmente inestables debido a que no pueden controlar su impulsividad, eso se da porque en dicha persona falta el concepto de los tipos de inteligencia emocional.
Al hablar de los tipos de inteligencia emocional, surgen varios enfoques derivados de las diversas teorías sobre la misma. Ahora bien, según Díaz, S. (2009), define la inteligencia como “capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas” (p.98). De allí, que todos los seres humanos están capacitados para desarrollar ampliamente su inteligencia. Por ello, todos los seres humanos poseen los ocho tipos distintos de inteligencia como la inteligencia lingüística, lógica-matemática, espacial, musical, corporal-cenestésica, intrapersonal, interpersonal y naturalista.
Cabe señalar, en el caso de esta investigación solo se desarrollara dos tipos de inteligencia que se relacional con las emociones del ser humano y partiendo de este complemento pasan a focalizarse en otro criterio en cuanto a la inteligencia emocional, como la intrapersonal, que permite entenderse a si mismos la interpersonal que permite entender a los demás.
Las emociones alteran la atención, hacen subir de rango ciertas conductas guía de respuestas del individuo y activan redes asociativas relevantes en la memoria, sirven para establecer la posición con respecto al entorno, e impulsan hacia ciertas personas, objetos, acciones, ideas que alejan al individuo de otros, actuando también como depósito de influencias innatas y aprendidas.
Así tenemos autores como Goleman. D. (2008), plantean la teoría de la inteligencia de las emociones, la cual refiere que los sentimientos de las personas y actitudes para trabar depende de los factores emocionales que este pueda tener, donde las condiciones que lo rodean incluyendo las condiciones físicas y ambientales pueden influir en sus emociones y a su vez en su comportamiento (p.125).
Por lo tanto, la Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas. Ejercer un autodominio emocional no significa negar o reprimir los verdaderos sentimientos. Los estados de ánimo malos, por ejemplo, tienen su utilidad en el enojo, la tristeza y el miedo pueden ser una intensa fuente de motivación, sobre todo cuando surge del afán de corregir una situación de adversidad, una injusticia o inequidad. La tristeza compartida puede unir a la gente.
Los tipos de inteligencia, expresan la actividad de regiones diferentes del cerebro, se basan exclusivamente en el funcionamiento de este, así como, los centros emocionales que ocupan un lugar inferior en el cerebro; estos tipos de inteligencia emocional están relacionados con el funcionamiento concreto y armónico entre las emociones e intelectos.
Para Londoño, M. (2008), existen veintiséis tipos de inteligencia emocional, que se han descubierto, las cuales representan lo que se miden en los extremos superiores e inferiores de las trece escalas de la inteligencia emocional que se han desarrollado; para cada uno de los tipos de inteligencia emocional se describen los sentimientos, las actitudes y conductas de las personas. (p.40).
Por tanto, estos tipos de inteligencia emocional representan una combinación peculiar entre el intelecto y las emociones cada uno determina las entidades independiente que posee el individuo, valorando las habilidades que fomentan la persona de manera real sin perder el grado de reconocimiento de las experiencias que obtienen a través de las emociones.
Intrapersonal
La capacidad e comprenderse a si mismo, establecerse objetivos para consolidar metas, utilizar la intuición y diversos aspectos de conductas propias de cada individuo, las cuales son necesarias ante las exigencias del ambiente donde este se desenvuelve. Para Pascual, R. (2010), la define como “el tipo de comunicación que realiza el individuo consigo mismos hacia dentro (intra)” (p.94).
Asimismo, designa el acto más elemental de la comunicación, sin olvidar el que sucede, casi siempre de forma imperceptible, en las estructuras neurales, no se pueden aprender en unas sesiones tradicionales de formación. Sin embargo, éstas pueden servir para despertar las conciencias, encender la luz, ver que hay otros caminos para iniciarse en el conocimiento de uno mismo. Estas son competencias que se desarrollan haciendo un intenso trabajo personal realizado normalmente con ayuda externa de un coach mentor o entrenador mental.
Desde el punto de vista del docente es tremendamente importante la inteligencia intrapersonal, porque de ella depende que se llegue a buen término el curso en mejor o peor estado anímico, así como, el éxito o el fracaso de los conocimiento que deben adquirir los alumnos; para los cuales es importante porque sin capacidad de auto - motivarse no hay rendimiento posible, cualquier aprendizaje supone un esfuerzo.
Según Tolley, H. (2008), la inteligencia intrapersonal “es la capacidad de comprenderse uno mimos, de tener un modelo útil y eficaz de uno mismo de emplear esta información con eficacia en la regulación de las propias capacidades emocionales” (p.95). La inteligencia intrapersonal consiste, según la definición de este autor en el conjunto de capacidades que nos permiten formar un modelo preciso y verídico de nosotros mismos, así como utilizar dicho modelo para desenvolvernos de manera eficiente en la vida.
Aptitudes Básicas
Las aptitudes se presentan como cualidades en las que destaca una persona, pero que no se incluyen en sus competencias ni en sus metas. Suelen ser cosas que una persona sabe o puede hacer aparte de sus responsabilidades laborales habituales, pero que pueden ser de utilidad para la organización.
Según Goleman, D. (2007), la aptitud determina el manejo efectivo de las relaciones, las cuales se desarrollan en aprender las habilidades prácticas para lograr que otros individuos dependan de la manera deseada y lograr los objetivos propuestos. (p.167). Dentro de esta aptitud existen dos elementos primordiales, la empatía y las habilidades sociales, los cuales se detallan a continuación y forma parte integral de esta investigación. La empatía muestra aspectos como comprender a los demás, orientación hacia los servicios y ayudar a los demás a desarrollarse y las habilidades sociales muestra indicadores como influencias, comunicación, manejo de conflictos, liderazgo y cooperación.
Por tanto, las habilidades básicas son los prerrequisitos que habilitan para adquirir nuevas habilidades las cuales más adelante les permitirán acceder a propuestas más integradas e inclusivas. Según Noguera, S. (2009), “habilidades la facultad de poder hacer algo eficientemente y concretamente en el campo de la educación física aquello que mediante nuestra enseñanza pretendemos desarrollar en el alumno” (p.45). Es decir, representa una competencia adquirida por un sujeto para realizar una tarea concreta que incluye la necesidad, por parte del sujeto, de moverse con precisión y fuerza y/o potencia en diferentes combinaciones”.
Desde que se nace y se empieza a crecer, los individuos se enfrentan a todo tipo de conocimientos técnicos sobre matemáticas, historia, literatura, física, química, entre otros, invirtiendo muchos años en formar las actitudes básicas en un sentido meramente intelectual, tomando en cuenta la forma de pensar y sentir de las personas.
El desarrollo de las capacidades, habilidades y crecimiento personal se basa en lograr una mayor calidad de vida. Todo esto a través de un manejo más funcional, autónomo con gran significación y motivación para la vida, permitiendo el adquirir aprendizajes que ayuden a lograr el mejor y mayor beneficio de adquirir, mejorar, aumentar y mantener conocimientos, habilidades cognitivas.
Según Guthrie, P. (2008), definió las habilidades básicas como “un componente de las denominadas habilidades motoras entendiendo como habilidad motora la capacidad adquirida por aprendizaje para alcanzar resultados fijados previamente con un máximo éxito, y a menudo con mínimo tiempo, energía o ambas conjuntamente” (p.78).
Emocional
Una aptitud es una característica de personalidad o un conjunto de hábitos que llevan a un desempeño laboral superior o más efectivo, estas se manifiestan en el hombre como aptitudes emocionales y aptitudes sociales, que resultan ser un ingrediente clave para el éxito: la inteligencia emocional. A aptitud emocional es un concepto que determina la posibilidad que tiene todo ser humano de crear y fomentar las cualidades, las habilidades y las características emocionales positivas.
En este sentido, Cohen, J (2003), “se refiere a la capacidad de comprender, procesar y expresar los aspectos emocionales de la vida” (p.21). El mismo autor, partiendo de su conceptualización de inteligencia emocional, a través de las realizadas por los psicólogos Salovey y Mayer, específico, tres (3) aspecto básicos más relevantes del modelo de inteligencia emocional, entre ellas se encontraba las siguientes: Autoconocimiento, autorregulación y motivación, enmarcadas en la actitud de ésta investigación, las cuales se detallan a continuación para su entendimiento.
Esto constituye uno de los pilares fundamentales de inteligencia emocional y, entre otros factores, se basa en la confianza, cuando una persona confía en sus emociones, en sus sentimientos y pensamientos se forja su propio destino. Cuando además transmite ese sentimiento de confianza en los demás y lo deposita en ellos se establecen relaciones que fomentan la creatividad y la cooperación, generándose valor añadido.
Hablar de la aptitud emocional como una herramienta para prevenir resulta abordar un tema bien apasionante para quienes comparten la responsabilidad de educar, de orientar y asesorar a personas que se encuentran en algún proceso de crecimiento y formación, donde se estaría aproximando a los conocimiento con la flexibilidad que se deben abordar los temas que involucran la vida y al mismo hombre, como sujeto y protagonista incansable en la búsqueda de respuestas.
Según Cooper, R. (2005), la aptitud emocional, “crea las correspondientes cualidades en el corazón y le permite a uno poner en práctica las destrezas del conocimiento emocional, desarrollando mayor autenticidad y credibilidad” (p.70). Por tanto, se debe fomentar una actitud que muestre la predisposición a participar en un diálogo, escuchando y aportando ideas. Si no se está de acuerdo en algo hay que colaborar demostrando ese desacuerdo, siendo habilidoso y evitando caer en disputas, enfrentamientos, ser parcial o defender intereses personales. El debate de ideas contrapuestas facilita el progreso, la creatividad, el diálogo constructivo.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que las circunstancias cambian por diferentes motivos y que nos pueden llevar a situaciones/relaciones favorables, desfavorables, planificadas, fortuitas. Cada individuo debe ser capaz de adaptarse a las circunstancias y ser flexible. Muchas veces es necesario establecer unas líneas estratégicas que permitan fortalecer los diferentes aspectos que interactúan en las aptitudes emocionales como por ejemplo el autoconocimiento, el comportamiento interpersonal, la capacidad de tolerancia. Estas capacidades se pueden aprender en cualquier momento de la vida de una persona.
Autocontrol
Perfectamente podemos decir que el autocontrol es una habilidad entrañable, susceptible de aprendizaje, siempre incitada y puesta en marcha por uno mismo y nunca incitada por otros, ya sean agentes externos o sociales, no supone ninguna restricción, sino que en la mayoría de los casos, se basa en añadir estrategias que puedan alterar la aparición de conductas que queremos evitar.
Para Parga, M. (2009), de igual forma, está relacionado con un “conjunto de prácticas que pueden aprenderse y desarrollarse con la experiencia a través del cual el individuo llega a ser el principal agente en la guía, regulación y dirección de las características de su propio comportamiento” (p.45). Ahora bien, en la medida que se tiene un autocontrol de los sentimientos y se es capaz de manejar las emociones e impulsos se contribuye al desarrollo armónico de la Inteligencia Emocional, que se expresa mediante la madurez psicológica tan beneficiosa para crear un buen clima laboral.
El autocontrol describe los propios sentimientos, evita la alteración emocional y el eclipse de la capacidad racional. De este modo se puede hacer frente con claridad de procedimientos las situaciones complejas que presentan los procesos productivos, este también consiste en la capacidad de evaluar el trabajo, detecta las oportunidades de mejorar y efectuar los correctivos sobre cada una de las actividades.
Por lo tanto, Grau, E. (2009), se refiere a la “capacidad de la persona para realizar algo con la intención de controlar que no suceda otro comportamiento no deseado” (p.28). Es decir, el gerente será eficaz cuando se es consciente de que se realiza o no, cosas que nos impiden conseguir otras cosas que se desea, o bien utilizar cuando se llevan a cabo cosas que nos van a causar problemas a largo plazo.
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